Fresado a Velocidad Ultralenta en Implantología

Hugo-Esquiaga.jpg

 

En nuestro artículo de hoy, recuperamos el artículo "Velocidad Ultralenta en Implantología" (publicado en GACETA DENTAL el 23 de septiembre de 2011). Su autor es el Dr. Hugo Esquiaga, Máster en Implantología y Prostodoncia, que realiza su práctica privada en Santa Coloma de Farners (Girona).


Fresado Biológico.

A día de hoy, el concepto del fresado Biológico en implantología está más extendido, pero vale la pena recordar algunos conceptos que refuerzan la idea de que a bajas revoluciones es la mejor forma de labrar un lecho de implante.

En el año 1985 los implantes Bicon ya incorporaban en su técnica quirúrgica este tipo de fresado. Fue el primer sistema del mundo en incorporar esta forma de labrar el lecho del implante, aunque años más tarde, otros intentaron atribuirse esa innovación.

No es solo la velocidad, sino el material de la fresa

En el artículo, el Dr. Esquiaga destaca un factor esencial en un buen fresado. El material de la fresa Bicon es del mismo material que el implante (titanio grado V). 

Algunos sistemas incorporan fresas desechables, aunque la mayoría se fabrica para obtener una duración media de 25 usos, subralla el Dr. Esquiaga.

El sistema Bicon garantiza una vida útil de las fresas de más de 150 cirugías, aunque la experiencia nos indica que su vida puede alargarse mucho más allá de ese horizonte.

La velocidad de fresado y el calentamiento del hueso

fresa hueso bicon.jpg
Desde 1983, con los trabajos de Ericsson, se sabe que un sobrecalentamiento óseo durante el fresado por encima de los 47 ºC durante un minuto, o por encima de 40 ºC durante 7 minutos (Albrektsson y Sennerby, 1991), conducirá a la necrosis ósea y a la formación de tejido fibroso periimplantario. A temperaturas superiores a los 60 ºC durante un minuto, las consecuencias son irreversibles para el hueso. Por este motivo se aconseja controlar la velocidad de fresado de manera que nunca sea superior a 1.500 rpm, utilizando un motor quirúrgico de torque elevado y con irrigación abundante.
Si bien es posible encontrar distintas opiniones en los estudios realizados hasta ahora, todos coinciden en que al elevar la temperatura del hueso por encima del umbral térmico de peligrosidad, se provoca la necrosis del osteocito y la termocoagulación (desnaturalización) de las proteínas, con las consecuentes deficiencias en el proceso de osteointegración del implante

La velocidad ultralenta. Ideada por Thomas Driskell

Un primer problema que se observaba en los sistemas de fresado convencionales, ya a finales del siglo pasado era la directa relación que habia entre algunos problemas de necrosis y fracasos y el material de las fresas.

El sistema Stryker fue el primero en ofrecer fresas fabricadas con el mismo material que el implante. Esta innovación se anticipó a un problema que hasta el día de hoy ha tenido muy poca difusión. De acuerdo con estudios efectuados en la Universidad de Alabama, se han identificado, en la superficie de corte óseo, restos metálicos de fresas de acero inoxidable empleadas en la preparación del lecho implantario. Esta contaminación por diferentes metales podría provocar una electrólisis en la superficie ósea de corte y favorecer una respuesta inflamatoria en la interfase hueso-implante. Dado que los componentes de este sistema se fabrican con los mismos materiales implantarios, queda minimizada la posibilidad de que se produzca una reacción hística adversa por contaminación por metales en el lugar de implantación.

La velocidad de fresado, principalmente impide el aumento de temperatura en el hueso, que es también fuente de necrosis si pasa de una temperatura determinada.

El sistema describe una técnica de fresado ultralenta, de 50 rpm como máximo (5, 17). Trabajar a esta velocidad elimina el riesgo de sobrecalentamiento del hueso, permite un mejor control manual, disminuye el estrés del operador y la fatiga del hueso tratado y además permite la recolección de hueso vivo, extraído por el mismo fresado. El hueso así obtenido es indudablemente el mejor relleno que se puede usar para cubrir posibles defectos ya que elimina el riesgo de rechazo, y en caso de necesidad incluso admite ser mezclado con otros biomateriales.

Mínimo aumento de temperatura en el fresado biológico

bicon reamer.jpg
El incremento de temperatura es inferior a 4 ºC cuando se realiza un fresado ultralento (50 rpm), variación sin importancia desde el punto de vista de la viabilidad celular. La técnica resulta más precisa a esta velocidad, por lo que el lecho quirúrgico posee una mayor estabilidad inicial. El neoalvéolo labrado, al no ser lavado por ninguna solución irrigadora, estará impregnado de proteínas autólogas y, por lo tanto, en mejores condiciones biológicas para la osteointegración.

Una variación térmica demostrada en estudios científicos

Esta variación térmica mínima fue comprobada científicamente en 1993 por Jack Lemons, director de investigación quirúrgica de la Universidad de Alabama en Birmingan (EUA). Lemons llevó a cabo un experimento en perros para evaluar la variación de temperatura generada por el fresado a velocidad ultralenta (50 rpm). El estudio se llevó a cabo con instrumental del sistema Stryker, que hoy se comercializa bajo la denominación Bicon. Se observó que las variaciones de temperatura en el hueso vital adyacente al lecho quirúrgico fueron inferiores a 4 ºC, y que la temperatura volvió a valores normales inmediatamente después del procedimiento de fresado. Este aumento de temperatura fue dentro del rango en el que el daño óseo por cambio de temperatura sería inexistente, por lo que este estudio justifica claramente el uso de la velocidad ultralenta (13).
Source: https://www.gacetadental.com/2011/09/veloc...